Etiqueta: Corrector

  • La ultracorrección

    La ultracorrección

    La ultracorrección es un fenómeno lingüístico que consiste en deformación de estructuras o palabras creyendo erróneamente que esas formas son correctas en un intento por adoptar un estilo más culto. Dicho con otras palabras, es el uso incorrecto de estructuras o palabras para intentar parecer culto.

    Este tipo de deformaciones pueden ocurrir tanto en la ortografía y en la fonética (estrechamente ligadas ambas) como en la gramática y la semántica.

    Ultracorrección fonética

    La ultracorrección fonética se produce cuando intentamos articular sonidos que no están en esa palabra, ya sea por adición, como en el caso de *Bilbado en lugar de Bilbao o *bacalado por bacalao; ya sea por analogía con otras estructuras, como *este agua en lugar de esta agua por analogía con el agua; ya sea por otros motivos.

    Otro ejemplo de ultracorreción fonética sería el intento de articular el fonema /v/ en español, cuando este no existe, debido a que se perdió la distinción con /b/ hace mucho tiempo.

    Este tipo de ultracorrecciones están íntimamente ligadas a las ultracorrecciones ortográficas, debido a que en ambos caso se quieren añadir o quitar sonidos o letras en las palabras por ese afán culto.

    Ultracorrecciones ortográficas

    Estas ultracorrecciones se producen cuando se escriben las palabras con segmentos que no son correctos, quizás por analogía con otras palabras similares, como pueden ser los casos de *sujección, *edicción, *flaccidez o inflacción en lugar de los correctos sujeción, edición, flacidez o inflación por analogía con muchas palabras acabadas en -ción, como construcción, destrucción, inspección, etc. Otro caso similar podría ser *translado por traslado o *transtorno por trastorno por analogía con trasplante o debido a que existen ambos sufijos en español, trans- y tras-. También serían incorrectas formas como *titáneo por titánico, *geráneo por geranio o *ideosincrasia por idiosincrasia.

    Ultracorrecciones gramaticales

    Estos errores se producen cuando intentamos cambiar estructuras gramaticales estándares por otras que creemos correctas y más cultas. Sería un caso de ultracorrección gramatical el dequeísmo, que consiste en la adición de la preposición de antes de la conjunción que en las subordinadas: *creo de que estaba comprando en lugar de creo que estaba comprando, o *me dijo de que sabía mucho por me dijo que sabía mucho. También puede suceder al contrario, es decir, los casos de queísmos también serían ultracorrecciones: *estoy segura que vino en lugar de estoy segura de que vino o *es hora que te escuchen en lugar de es hora de que te escuchen.

    Ultracorreción semántica

    Es la utilización de una palabra con el significado de otra. Por ejemplo, recepcionar (DRAE: 1. tr. Arg., Nic., Perú y Ur. Dicho de un aparato de radio o de televisión: Recibir las ondas de transmisión) por recibir (DRAE: 1. tr. Dicho de una persona: Tomar lo que le dan o le envían): *hemos recepcionado el pedido. Al considerar erróneamente que la primera forma es más culta, se utiliza en lugar de la segunda. Otro ejemplo utilizar ejercitar por ejercer: *ejercitar el voto en vez de ejercer el voto. Otros casos serían, también, escuchar con el significado de oír e influenciar (presumiblemente ‘influenciar’ tiene el matiz de ‘influir deliberadamente’) por influir.

    ¿Y vosotros? ¿Cometéis alguno de estos errores? ¿Nos dais más ejemplo? Estamos deseando saber más.

  • ¿Por qué es tan necesario un buen corrector?

    ¿Por qué es tan necesario un buen corrector?

    Es posible que te hayas dado cuenta de que, de un tiempo a esta parte, desde la invención de los mensajes de texto (SMS), la ortografía deja mucho que desear. Encontramos palabras mal escritas por doquier, incluso en periódicos y otro tipo de prensa. Eso ocurre cuando no se dispone de un buen corrector lingüístico, un profesional de la lengua que se dedica a corregir textos. Sigue leyendo y te darás cuenta de lo importante que es tener un corrector profesional a tu disposición.

    Las faltas de ortografía, un gran problema del siglo XXI

    Todos cometemos errores, de eso no hay duda alguna. Incluso los profesionales cometen errores. El problema se nos presenta cuando la inmensa mayoría de la población tiene graves faltas de ortografía. Podemos extraer un texto de cualquier foro o página web y encontraremos algún error. Además, la necesidad que hubo a principios de siglo con la invención de los mensajes cortos y las nuevas tecnologías dio lugar a la creación del lenguaje chat o ciberlenguaje, un tipo de lenguaje en el que se abrevian las palabras y desaparecen caracteres para ahorrar espacio. Esto ha provocado muchísimas más faltas de ortografía en la red, donde, en algunas páginas, se nos piden todavía que acortemos el espacio (no olvidemos Twitter y sus 140 caracteres, por ejemplo).

    Cuando nos paramos a leer un artículo que nos interesa, como una noticia en un periódico (digital o físico), una entrada de un blog o un texto de cualquier tipo, queremos que esté bien escrito, que no tenga faltas de ortografía, que use un lenguaje adecuado y que la puntuación sea correcta. Pero cada vez es más difícil encontrar textos bien escritos. Cuando se trata de un profesional de la lengua, como un escritor, un filólogo, un profesor de lengua o un buen periodista, nos damos cuenta de que hay muchísima gente escribiendo que realmente no sabe nada acerca del uso de la lengua. Ni siquiera se molesta en pasar un filtro por sus textos. Eso da una pésima impresión al público. Seguro que te ha ocurrido alguna vez y te sientes identificado.

    Un texto bien escrito es tan importante como un buen contenido

    Ya os hemos hablado en otras ocasiones de lo importantes que son las traducciones, pero ¿habéis pensado lo importantísimo que es tener unos textos bien escritos en nuestra lengua original? Parece una locura pensar que los textos en español no son relevantes. Si nos preocupamos por contratar un traductor profesional para que nos traduzca nuestros textos (sean del tipo que sean), ¿cómo no vamos a preocuparnos por nuestros textos originales?

    A priori puede parecer que todo será carísimo y que no podemos afrontar estos gastos, pero son costes que nos pueden ayudar muchísimo a lanzar nuestro negocio. Un texto bien escrito, sin faltas de ortografía y con una buena puntuación es la mejor de las presentaciones. No hay nada menos profesional que entrar en una página web o leer un anuncio y encontrar faltas de ortografía. Da una mala imagen de la empresa y le resta seriedad.

    Un buen corrector para unos mejores resultados

    Imagina entrar en esa página que tanto te gusta, en la web de una empresa que te encanta y encontrarte que han escrito la palabra equivocado de la siguiente forma: EKIBOCAO. ¿Seguirías confiando en ellos del mismo modo? Estamos seguros de que tu concepto cambiaría. Para que no ocurran cosas así, hay que recurrir a los profesionales de la lengua. Un buen corrector jamás cometerá semanjantes faltas de ortografía, se fijará muy bien en cada palabra escrita y, aunque se le pueda pasar algo por alto, la gran mayoría del texto estará perfectamente corregido.

    Si no quieres que tu reputación se vea afectada por este tipo de errores, no lo dudes y acude a un buen corrector. Verás resultados de su trabajo en poco tiempo y no te arrepentirás de haberlo contratado. Es una apuesta segura.

    En La Fábrica de Traducciones te ofrecemos también servicios de correción lingüística en diferentes idiomas. Contamos con una amplia plantilla de profesionales de la lengua a tu disposición. No lo dudes y contacta con nosotros. Quedarás encantado con nuestros servicios.

Este sitio está registrado en wpml.org como sitio de desarrollo. Cambie a una clave de sitio de producción para remove this banner.