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  • Traducciones juradas de turco

    Traducciones juradas de turco

    Hoy os queremos presentar un nuevo servicio, muy exclusivo en España, ya que pocas agencias de traducción lo ofrecen: traducciones juradas español-turco y turco-español. Y os preguntaréis por qué es tan exclusivo, ¿verdad? Pues os lo contamos a continuación.

    Sin traductores acreditados en España

    Uno de los principales problemas a los que se enfrenta cualquier particular o empresa al intentar conseguir una traducción jurada de español-turco o turco-español es que en España no hay traductores jurados acreditados suficientes para este idioma. Entonces, ¿qué hacemos? Por suerte, en Turquía no están las cosas igual que aquí y podemos encontrar traductores y agencias que nos ayuden en nuestras traducciones juradas español-turco. Además, las autoridades turcas nos pueden facilitar una lista de traductores jurados acreditados por su ministerio, lo cual mejora la situación.

    Recurriendo a traductores turcos

    Pero ponerse en contacto con alguien de Turquía, con quien no se comparte el idioma, es complejo. Sí, estamos hablando de traducciones del o hacia el español, pero eso no significa que vayamos a hablar directamente con la persona que nos hará las traducciones juradas español-turco. Por lo general, nos comunicaremos con una agencia de traducciones, que puede contestarnos en nuestra lengua o en otra. Por eso ofrecemos nosotros este servicio de traducciones juradas español-turco y turco-español, para agilizar trámites y ayudar a que no haya errores de comunicación.

    Cuenta con los mejores para tus traducciones juradas de turco

    Está claro que no siempre podemos hacer las cosas por nosotros mismos y hay ocasiones en las que tenemos que recurrir a intermediarios. Como ya habéis visto, contactar con un traductor jurado turco no es fácil. Si necesitas una traducción jurada de español al turco o turco-español, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te ayudaremos a conseguir tu traducción jurada lo antes posible, al mejor precio y con una calidad superior.

  • Leandro Fernández de Moratín

    Leandro Fernández de Moratín

    Esta semana, desde La Fábrica de Traducciones, tenemos el honor de presentaros al primer traductor del Hamlet de Shakespeare al español: don Leandro Fernández de Moratín. ¿Quieres descubrir más acerca de su vida y obra? Acompáñanos en esta pequeña biografía de uno de los autores más importante del siglo XVIII.

    Leandro Fernández de Moratín

    Infancia y juventud

    Nació en Madrid en marzo de 1760, hijo del también dramaturgo y abogado Nicolás Fernández de Moratín. Se crió en un ambiente de frecuentes tertulias literarias gracias a la dedicación a las letras que tenía su padre. Este fundó en 1771 la Fonda de San Sebastián, una de las más importantes tertulias del Madrid de la Ilustración.

    Enfermó de viruela a los cuatro años, lo que afectó a su carácter, volviéndolo tímido. Fue un ávido lector de poesía, del Quijote, del Lazarillo, de la obra del padre Juan de Mariana y de la Guerra de Granada, obra de Diego Hurtado de Mendoza. A los 19 años, en 1779, consiguió un accésit de poesía en un concurso público de la Real Academia de la Lengua Española con el romance heroico La toma de Granada por los Reyes Católicos. Se enamora de una vecina suya de quince años, que acaba casándose con su tío, el cual le dobla la edad. Esto le hará abrigar adversión contra los matrimonios desiguales, como luego reflejará en sus obras teatrales.

    La muerte de su padre

    En 1780 muere su padre y tendrá que hacerse cargo de su madre. En 1782 ganó el segundo premio de la Real Academia con su Lección literaria. Sátira contra los vicios introducidos en la poesía castellana. En 1787 viaja a París en calidad de secretario del conde de Cabarrús gracias a su amistad con Jovellanos. Allí conoce al dramaturgo Carlo Goldoni, que será un referente para él. A su vuelta a Madrid funda una academia literaria burlesca con unos amigos, entre los que se encuentran Juan Tineo Ramírez y José Antonio CondeLa derrota de los pedantes será su primer éxito publicado, que lo hará enemistarse con Cristobal Cladera, trasfondo del don Hermógenes de La comedia nueva o El café.

    Madurez y estabilidad económica

    Consigue el favor del conde de Floridablanca y concede a Fernández de Moratín un beneficio de trescientos ducados sobre el arzobispado de Burgos. Luego, con Godoy, estrena sus obras teatrales y consigue otras sinecuras que le reportan una estabilidad económica. Esos ingresos le permiten dedicarse a la creación teatral y se retira a Pastrana (Guadalajara), cuna de su madre. Allí retocó El barón y La mojigata y escribió La comedia nueva o El café.

    Después de estrenar esta última, una crítica al teatro popular del momento, Fernández de Moratín se marcha becado por Godoy a viajar por Europa durante cinco años. Vuelve a visitar París, donde quedó aterrado con el asalto a las Tullerías en agosto de 1792. Se marcha a Inglaterra, donde recoge sus impresiones en Apuntaciones sueltas de Inglaterra (1792). Allí estudia el teatro de Shakespeare, pero a través de las refundiciones de Jean-François Ducis, y traduce por primera vez Hamlet al castellano. Después viajó a Bélgica y Alemania, donde perdió sus escritos y temió ser asesinado. También estuvo en Suiza e Italia. De su estancia en Italia es el diario de viajes Viaje a Italia (1793). Se encontró con admiradores en tierra italianas, que lo hicieron miembro de la Academia de la Arcadia de Roma con el sobrenombre Inarco Celenio. El viaje de regreso a España fue muy complicado, tanto por la travesía como por sus compañeros de viaje.

    Vuelta a Madrid

    De nuevo en Madrid, entabla amistad con Francisco de Goya, que realizará un primer retrato suyo en 1799. Frecuenta la tertulia de Pedro Estala (quien lo llamó el «Molière de España» en 1794). Se hace amigo también de Juan Antonio Melón, poderoso censor de libros. Es nombrado miembro de la Junta de Dirección y Reformas del Teatro (1799), pero tendrá problemas con su director y abandonará pronto el cargo. Consigue estrenar sus obras El barón (1803) y La mojigata (1804). Pero su gran éxito será El sí de las niñas.

    Moratín, el afrancesado

    Tras la caída de Godoy y su estancia en Vitoria, Fernández de Moratín vuelve como afrancesado y le son confiscados sus bienes. Con la llegada de José Bonaparte, es nombrado bibliotecasio mayor de la Real Biblioteca en 1811. Su contribución será un nuevo catálogo de fichas sueltas. Es nombrado caballero de la Orden Real de España. De esta misma época es un prólogo que escribe contra la recién derogada Inquisición para una edición del Fray Gerundio de Campazas que no llegó a publicar. Comienza a traducir a Molière, aunque lo que realmente hace son adaptaciones de sus obras. Estrena La escula de los maridos (de Molière) en 1812, a cargo de un gran actor amigo suyo, Isidoro Máiquez.

    Con la Guerra de la Independencia empieza su huida. Primero irá a Valencia, luego a Peñíscola y a Barcelona. Aquí estrena su traducción de El médico a palos de Molière en 1814, la cual fue un éxito. También traduce el Cándido o el optimismo de Voltaire. Por temor a que se restituya la Inquisición, se marcha a Francia, donde visita Montpellier y París y más tarde viajará a Bolonia (Italia).

    El pronunciamiento de Riego en 1820 y la restauración de la Constitución de Cádiz le hará volver y se establecerá en Barcelona, donde sus amigos le consiguen un cargo como juez de imprentas. Pero se declara la peste en la ciudad y Moratín marcha a Bayona, ya no volverá más a España. Se establece en Burdeos con la familia de Manuel de Silvela. Se reencuentra con Goya, que realiza otro retrato de Moratín. En 1825 sufre una apoplejía. Sigue a la familia Silvela a París, donde muere el 21 de julio de 1828.

  • Gómez de la Serna: traductores y escritores

    Gómez de la Serna: traductores y escritores

    El mundo de la literatura tiene como uno de los más innovadores y vanguardistas escritores a Ramón Gómez de la Serna, pero el mundo de la traducción cuenta con su hermano Julio, prolífico traductor del que aún se imprimen ediciones de sus traducciones literarias. La Fábrica de Traducciones no podía dejar de hacerse eco de esta gran pareja de hermanos. Acompáñanos en este viaje a la vida de los hermanos Gómez de la Serna.

    Ramón Gómez de la Serna, escritor y periodista

    Juventud e inicios

    Ramón nació el 3 de julio de 1888 en Madrid. Estudió Derecho y se licenció como abogado en la Universidad de Oviedo, pero nunca ejerció. Fue un escritor precoz, descendiente por línea materna de la escritora Carolina Coronado y, por línea paterna, su tío Corpus Barga influyó mucho en él y en su vocación literaria. Publicó su primera obra con tan solo dieciséis años, Entrando en fuego. En 1908 su padre funda la revista Prometeo, periodo importante para la producción de Ramón, que lo daría a conocer.

    Viaja reitaradamente a París. En 1909 su padre logra que le concedan el puesto de secretario de pensiones y vive durante tres años en la capital francesa. Durante su estancia, se codea con algunos escritores españoles residentes en París, como Manuel Machado. Conoce también a Pío Baroja, con el que no se llevará bien. También viaja por Europa (Londres, Nápoles, Lisboa…). Al final de esta etapa, Gómez de la Serna hace el descubrimiento que le valdrá la posteridad en las letras españolas: la greguería (humorismo + metáfora).

    Periodo de la tertulia del Pombo

    A su vuelta a Madrid, tendrá gran importancia la tertulia que organiza en el Café Pombo, que se mantendrá activa desde 1914 hasta 1936. Allí se reunirán los más insignes escritores de la literatura española del primer tercio del siglo XX. Colaborará con la Revista de Occidente hasta el estallido de la Guerra Civil. Durante esos años, viajará por España dando conferencias que eran auténticos espectáculos. Prueba suerte con el teatro en 1929, pero su obra Los medios seres fue un desastre. Más suerte tuvo en la radio, participando en una tertulia para Unión Radio, que le instaló un micrófono en su casa.

    En 1930 comienza el interés de Ramón por visitar América, a donde viajará para dar unas conferencias. Tiene una gran acogida en Buenos Aires, donde es conocido por sus artículos en el periódico La Nación, en el que participa desde 1927. Allí, además, conoce a Luisa Sofovich, la que será su pareja el resto de su vida. En 1932 vuelve a España, en pleno apogeo de la Segunda República. Pero poco después vuelve a Argentina, con motivo de una exposición del libro español.

    La tensión política en España empieza a escalar a su vuelta. En julio de 1936, pocos días antes de estallar la Guerra Civil, clausura la tertulia del Café Pombo y da su última tertulia radifónica. Luisa busca apoyos en La Nación para sacar de España a Ramón y a su familia. Saldrán por Alicante, rumbo a Marsella y llegando finalmente a Montevideo.

    El exilio en Argentina

    El exilio en Buenos Aires fue complicado al principio, hasta que en 1938 Hipólito Yrigoyen les consigue una vivienda, la que será su nueva residencia. Comienzan a llegar otros exiliados, como Ortega y Gasset y Gregorio Marañón. Ya en los años 40, comienza a escribir biografías, como la de su tía Carolina Corona, de Maruja Mallo, de Azorín y de Valle-Inclán. Se encierra en su estudio y apenas sale. Le diagnostican diabetes, enfermedad que ya sufrió su padre, y cada vez duerme menos. En 1948 comienza a escribir su autobiografía, Automuribundia.

    Viaja de nuevo a España, con añoranza de su Madrid natal, en 1949 para dar unas conferencias y recibir homenajes. Reabre la tertulia del Pombo, donde consiguió dar tres sesiones. El Ayuntamiento de Madrid coloca una placa en la casa donde nació. Después viajó a Barcelona, pero le comunicó a Luisa que quería volver a Buenos Aires y se marcharon precipitadamente, dejando conferencias sin pronunciar.

    Agravamiento de salud y muerte

    Se encierra en su torreón a escribir y le llegan las malas noticias de la concesión del Premio Nacional de Literatura a Antoniro Larreta, mientras Azorín permanecía impasible en el jurado, y el cierre definitivo del Café Pombo. Durante los siete años que van de 1953 a 1960, Gómez de la Serna escribe doce libros y un millar de artículos periodísticos. Su salud se resiente. En 1962 le descubren un cáncer entre el píloro y el duodeno. Fallece el 12 de enero de 1963 y sus restos llegan a Madrid el 23 de enero de ese mismo año. Es enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres, propiedad de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles.

    Julio Gómez de la Serna, el prolífico traductor

    Los datos sobre Julio Gómez de la Serna son más escasos que los de su hermano Ramón. Nace en 1895 y se traslada con su familia a Palencia cuando su padre es nombrado registrador de la propiedad en Frenchilla. Se casa con Julia Segarra y Barinaga, con la que tendrá cinco hijos.

    Duante la dictadura de Primo de Rivera forma parte de la Editorial Oriente, que realiza traducciones de obras revolucionarias. Esto supone un gran éxito para sus colaboradores, que fundan otras editoriales. En 1929 forma, junto con José Lorenzo y César Arconada la Editorial Ulises, en la que se traduce la narrativa europea contemporánea y la narrativa española vanguardista.

    Prologa el libro de su hermano Ramón, El dueño del átomo (1928), obra en la que se especula, antes de su creación, con el poder de la energía nuclear y la bomba atómica. Quiso publicar un ensayo autobiográfico de su padre, pero el manuscrito original fue incautado y expurgado. Cuando lo recuperó, contaba con menos de la mitad de las páginas, lo cual hizo imposible la edición.

    Después de la Guerra Civil, Gómez de la Serna continuó con su labor de traductor. En 2014 aún se conservan más de 200 entradas de sus traducciones en el buscador de la agencia del ISBN de España, lo cual nos muestra la importancia de su trabajo. En 1961 se le concede el Premio de Traducción Fray Luis de León por su traducción de las Memorias de guerra de Charles de Gaulle. Francia le concede la Legión de Honor en grado de caballero.

    Entre sus traducciones cuenta con las obras completas de Oscar Wilde, André Gide (Los monederos falsos, Defensa de la cultura y Corydon), el Conde de Lautréamont (Los cantos de Maldoror), Emile Zola (París), Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), Edgar Allan Poe (El gato negro, Berenice, Breve charla con una momia, entre otros relatos), Molière (Tartufo, El médico a palos, Don Juan, El avaro, entre otras obras), entre muchos otros autores.

  • Innovación en el mundo de la traducción: la calculadora online de La Fábrica de Traducciones

    Innovación en el mundo de la traducción: la calculadora online de La Fábrica de Traducciones

    Calculadora de Presupuesto Online de La Fábrica de Traducciones

    Cuando una persona se encuentra por primera vez con la necesidad de encargar una traducción, es probable que no sepa qué tipo de información es la que debe proporcionar para poder recibir un presupuesto adecuado.

    Algunos datos son imprescindibles, ya que sin ellos la agencia de traducción no puede evaluar el trabajo y no puede ofrecer una tarifa que se ajuste a las características específicas del documento que se quiere traducir. Cuanto más detallada sea la información que el cliente proporcione al pedir el presupuesto, más precisa será la respuesta del profesional y la certeza de obtener la traducción en menos tiempo.

    Qué datos se necesitan para calcular el precio

    A continuación, podemos ver cuáles son estos datos:

    Idioma de origen y de destino: un traductor profesional tiene que traducir siempre hacia su lengua materna y tiene que tener un conocimiento avanzado del idioma desde el que traduce. Hay algunas combinaciones lingüísticas que son más difíciles de encontrar o que tienen un coste más alto, de manera que es fundamental especificar este dato.

    Ámbito de especialidad: hay algunos documentos que tratan temáticas generales y por lo tanto pueden ser realizados por cualquier traductor profesional, mientras que hay otros que necesitan un traductor con un perfil específico que tenga un conocimiento elevado del tema a tratar (ámbito científico, comercial, técnico, etc.).

    Volumen de trabajo: hay que especificar el número de palabras (o en el caso de las traducciones juradas, el número de páginas) que constan en el texto a traducir. Aún así, si se dispone del texto, siempre es mejor adjuntarlo para que la agencia pueda hacer una mejor estimación del volumen de trabajo y del tiempo que necesitará el traductor profesional para llevar a cabo el proyecto. Además, el cliente tiene que tener en cuenta que las agencias siguen una estricta política de privacidad, según la cual los datos personales proporcionados se utilizan única y exclusivamente para gestionar la solicitud.

    La innovación y la interacción con el cliente son aspectos clave para La Fábrica de Traducciones, que reúne todos estos datos en un sencillo formulario que el cliente tiene que rellenar online. Con la calculadora, obtendrá un presupuesto de forma rápida y automática, fijado según unos parámetros generales. El cliente podrá saber el coste aproximado de su traducción sin tener que contactarnos directamente. Una vez nos llegue la solicitud del presupuesto, un gestor de proyectos la estudiará y le enviará al cliente el precio justo y exacto.
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